Antes no era así. Pero ahora, cuando estalla julio en tormentos de verano, está la compañía para beberse [no Martín Códax pero sí el frescor y el cuerpo de noches infames] y bailar con las sombras canciones sin nombre que suenan a soul.
Amanece calma.
Descubres que flotas descalza entre paredes blancas;
Caes en quince, en siete y en tres tiempos, te alzas en dos, en uno, [respiras]
Caes en quince, en siete y en tres tiempos, te alzas en dos, en uno, [respiras]
Y cuando te cierran los ojos [lejos, muy lejos, se apaga el rumor de truenos] descubres que la oscuridad es un lienzo de seda que te envuelve y te protege de suplicios que no tienen que ver con madrugar por las mañanas y así, ojos cerrados, planeas, exploras, buscas recovecos, te abres [en círculos], te arrastras, te meces, te lanzas, y [movimiento auténtico] en los tiempos que hagan falta, te incorporas a tiempo para que suenen campanas.
Agosto abre los ojos, y mira al final del cable. Comienza [despacio, sin miedo] a caminar.
