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martes, 2 de agosto de 2011

[Es]tiras de un verano o Madrid no se acaba nunca

Antes no era así. Pero ahora, cuando estalla julio en tormentos de verano, está la compañía para beberse [no Martín Códax pero sí el frescor y el cuerpo de noches infames] y bailar con las sombras canciones sin nombre que suenan a soul.
Amanece calma. 
 Descubres que flotas descalza entre paredes blancas; 


Caes en quince, en siete y en tres tiempos, te alzas en dos, en uno, [respiras]
Y cuando te cierran los ojos [lejos, muy lejos, se apaga el rumor de truenos] descubres que la oscuridad es un lienzo de seda que te envuelve y te protege de suplicios que no tienen que ver con madrugar por las mañanas y así, ojos cerrados, planeas, exploras, buscas recovecos, te abres [en círculos], te arrastras, te meces, te lanzas, y [movimiento auténtico] en los tiempos que hagan falta, te incorporas a tiempo para que suenen campanas. 


Agosto abre los ojos, y mira al final del cable. Comienza [despacio, sin miedo] a caminar. 

lunes, 25 de julio de 2011

El cambio de estación en Praga

Fui a Praga durante la cuadrienal de escenografía a que me vendaran los pies y a que las manos de una actriz me enmascararan el rostro. Fui, aunque tampoco lo sabía, a sentirme marioneta encorsetada en cintas de colores con unos coturnos oprimiéndome los pies, a ocultar media sonrisa tras el abanico, reencontrarme con viejos amigos en festivales junto al río, a escapar de un taxi en plena noche [“lo siento, no tengo dinero”] y a cruzar puentes y fronteras a la luz de esa luna que recuerda también a una máscara que sonríe a medias. Sólo recuerdo una palabra en checo y fue aquello que compartí con los que llegaron y con los que ya estaban allí. Aunque ahora, un mes después, parezca todo un cuento chino. 

Praga, junio 2011.
 

viernes, 24 de diciembre de 2010

Poco más que añadir VI

D.AGUSTÍN: (serio, como quien acude a un sepelio) - Parece mentira que todavía tengas ganas de cachondeo. Toda la vida cargando con el peso de otros. (Colocan el pesado baúl encima de la pila) y quién me lo va a tener en cuenta ahora que se ha acabado todo... Total, ¿para qué? Para acabar haciendo inventario de lo que nadie quiso, para acabar haciendo inventario de lo que dejó el tiempo. Toda la vida buscando....

 [...]


-Butacas desfondadas..., dos. Marco dorado..., uno. Veremos a ver cómo vamos a salir de todo esto. 

Perdonen la tristeza, Eusebio Calonge.