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lunes, 13 de junio de 2011

Avda. Rimini, 2. D. (bajando a la derecha)

 (A Francesca.) 

Veo mi reflejo en tus lágrimas mientras giramos y giramos y me pregunto si [un desmayo, algo de sangre, un tercero, un final tonto] no será lo que les ocurre al final a todos, un cuento de borrachos que se beben [a Ginebras] tontos ciegos.
Y ahora que sólo giramos y giramos en esta noche sin fin y tú sólo lloras y roncas yo me sigo preguntando, primo inútil, si de verdad necesitaste el libro para atreverte a besarme. 




sábado, 9 de abril de 2011

Poco más que añadir VII

Algunos países actúan como una droga. Es el caso de China, que tiene el sorprendente poder de convertir en pretenciosos a todos aquellos que han estado allí, incluso a todos aquellos que hablan de ella.


La pretensión induce a escribir. De ahí la ingente cantidad de libros sobre China. […].
 
Nada permite tanto dárselas de algo como decir “Acabo de llegar de China”. Y todavía hoy, cuando intuyo que alguien no me admira lo suficiente, recurro a un “cuando vivía en Pekín”, pronunciado como quien no quiere la cosa y en un tono de voz indiferente.”


[…]

El esnobismo no es la única explicación. El elemento fantástico es tremendo e irresistible. Cualquier viajero que desembarcase en China sin una buena dosis de fantasías Chinas, no vería más que una pesadilla.

[…]

Por supuesto, estaba la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo, la Colina Perfumada, la Gran Muralla, los sepulcros Ming. Pero eso era para los domingos.

El resto de la semana estaban la inmundicia, la desesperación, la corriente de hormigón, el gueto, la vigilancia, disciplinas en las que los chinos sobresalen.

Ningún país deslumbra hasta tal punto: las personas que lo abandonan se refieren a las maravillas que han visto. Pese a su buena fe, no suelen mencionar una fealdad tentacular que no ha podido pasarles por alto. Se trata de un fenómeno extraño. China es como una hábil cortesana que consiguiera hacer olvidar sus innumerables imperfecciones físicas sin siquiera disimularlas, y que inspirase una admiración incondicional entre todos sus amantes.
El sabotaje amoroso, Amélie Nothomb


domingo, 30 de enero de 2011

Ella [altera]

Esa amante con la que engañar a las parejas de improviso estables, equilibrio y hogar,

 Girl I want you.

no está hecha para ocasiones.

De amargor [es], éxtasis, [de] canonizaciones estéticas.

Sólo […], por favor.

Las fotografías [memoria, marco, red] de las parejas [sonrisas, otoño, catedrales con suerte] provocan preguntas sin motivos:

cuántas y sobre todo, cuáles de aquellas mitades que juegan a ser amantes en locus amoenus [sin cuchillas, sin sangre, sin frutas prohibidas] habrán renunciado, al menos de palabra, a la literatura.


Con la boca pequeña, también me pregunto si un otoño se repite.

 She's not there.

martes, 4 de enero de 2011

Creación colectiva y plurales mayestáticos (qué vergüenza)

Cuando ya ha pasado el tiempo suficiente [el tiempo de duelo] para que lo que sea de que queramos hablar esté muerto, enterrado y reseco, ordenamos las acciones en secuencias de actos que [en parte] nos justifiquen: hicimos aquello porque era necesario para que ocurriera esto, etcétera; y está bien, es gratificante saber que todo aquello ocurrió para llegar a donde estamos ahora, que fue necesario convertirse en una noctífaga hija de puta capaz de morder a su propia madre para ahora ir sonriente cada mañana al trabajo.

Tranquiliza pensar que todo tiene una razón a posteriori, que vamos en la dirección correcta hacia un cierre perfecto de anagnórisis en el que reírse de todo esto.


Siempre que todo esto, claro, no venga a ser una estructura circular sin tiempo ni espacio, condenada a repetirse y repetirse y repetirse en una noche que puede palparse en sus coordenadas ciegas. Y entonces, vamos a ver cómo salimos de aquí.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Poco más que añadir VI

D.AGUSTÍN: (serio, como quien acude a un sepelio) - Parece mentira que todavía tengas ganas de cachondeo. Toda la vida cargando con el peso de otros. (Colocan el pesado baúl encima de la pila) y quién me lo va a tener en cuenta ahora que se ha acabado todo... Total, ¿para qué? Para acabar haciendo inventario de lo que nadie quiso, para acabar haciendo inventario de lo que dejó el tiempo. Toda la vida buscando....

 [...]


-Butacas desfondadas..., dos. Marco dorado..., uno. Veremos a ver cómo vamos a salir de todo esto. 

Perdonen la tristeza, Eusebio Calonge. 

jueves, 11 de noviembre de 2010

Poco más que añadir V

"El o la joven poeta deberá tener en cuenta que en los recitales, tertulias o ponencias se hablará de cualquier otro tema excepto de poesía, puesto que no se ha dado el caso de ningún escritor o escritora que, sin riesgo extremo para su salud, fuera capaz de escuchar a otro durante más de diez minutos sin interponer su propia voz. Así pues, deberá obrar en consecuencia: él o ella buscarán la manera de eclipsar al que recita, que por otra parte, tampoco desplegará normalmente sus versos (que no ocuparían sino treinta escasos segundos de la paciencia del público poeta) sino una semblanza de los mismos y de las causas y consecuencias de esta obra en la sociedad que le rodea.

Ante esto, y antes de que el colapso empiece a anunciarse en el o la joven poeta con síntomas como temblor de manos, miradas nerviosas a uno y otro lado en busca de otros poetas que apoyen su concepción de la literatura cuando el ponente desgrana alguna incongruencia, bisbiseo incontrolado o tamborileo ininterrumpido sobre las hojas que el homenajeado habrá tenido a bien repartir, se recomienda una intervención rápida apoyada en el ambiente de libertad reinante.
No es relevante el contenido de la intervención puesto que el público estará más atento a sus futuras intervenciones que a lo que enuncie el o la joven poeta, pero temas socorridos vendrían a ser las llamadas “mafias poéticas” que impiden que cierta poesía (como la cultivada por el o la joven poeta) salga a la luz de neón de los bares literarios o (y esto se recomienda especialmente para las jóvenes poetas) el escaso, escasísimo número de mujeres poetas que han sido galardonadas con premios literarios (en torno a un vergonzoso 5 %), fallados, en su mayoría, por un sistema patriarcal que no es sino un signo más del machismo imperante en todos los aspectos de la sociedad y que en su paternalismo castra toda libre expresión de la feminidad [...]. Se recomienda a la joven poeta el consumo de Four Roses."

Novelas y noveles sin fecha de caducidad, Capítulo 7 (extracto): poesía y poetas. (Hostal Proust Ediciones, 2008).

miércoles, 6 de octubre de 2010

jueves, 5 de agosto de 2010

Poco más que añadir II

“Lo mejor de escribir no es sólo la tarea en sí de colocar palabra tras palabra, ladrillo sobre ladrillo, sino los preliminares, los trabajos preparatorios, que se hacen en silencio, en cualquier circunstancia, en sueños igual que en vela.”


Henry Miller, Sexus.

lunes, 2 de agosto de 2010

Sobre las referencias literarias (Inspiración III)

Toda obra literaria apreciada por la crítica de un autor semidesconocido, (especialmente, de narrativa; especialmente de novela), y mucho más si está muerto o si le rodea un aura de malditismo ya por las circunstancias de su muerte o por las de su vida o las de las personas que le rodearon, es susceptible de ser adoptado como referente. [...]Por tanto, el novel habrá de conocerle e idolatrarle, pero no sólo en el momento de la apreciación de la crítica sino antes, mucho antes, cuando dicho autor era casi un desconocido despreciado. La expresión casi desconocido deberá aparecer en las conversaciones sobre literatura al menos cuatro veces cuando dicho autor salga a relucir*, y el novel se autoafirmará como defensor acérrimo de éste.”


*menospreciado, infravalorado, incluso minusvalorado, son adjetivos a tener en cuenta.



Novelas (y noveles) sin fecha de caducidad: Capítulo 6: Si no puedes con el mainstream únete a él, Hostal Proust Ediciones, 2008.



miércoles, 14 de julio de 2010

Poco más que añadir I

“Todos tenemos un momento, nuestro momento, ese momento en que la flor se abre y todo cobra sentido, y después se va, y ya está, es como una chispa, lo pillaste, lo cogiste al vuelo, o no, ésa era tu elección, y luego ya no te queda más que esperar a morirte, como una imbécil

Blanca Riestra, La noche sucks.

sábado, 20 de marzo de 2010

Inspiración (II)

Ejemplo de argumento de una novela original:

"Una estudiante que, para huir en parte de un entorno sobreprotector y en parte guiada por su insaciable curiosidad, aprovecha una beca para estudiar varios meses en un país extraño: con una estructura de relato iniciático, va narrando sus experiencias: desde unos comienzos que debido a los choques culturales resultan casi traumáticos (aunque divertidos para el lector, por lo reconocible de las situaciones), un novio (personaje oponente) que la deja después de varias tensiones relacionadas con su nueva vida y en definitiva de los cambios (la distancia y las distintas velocidades de sus tiempos); a esa amalgama de clases, fiestas, drogas, amistades, polvos, interculturalismo, etcétera, etcétera. Finalmente se va aunque no nos dice adónde. Un ejemplo de diálogo final sería más o menos del tipo (en una azotea, la protagonista y el auxiliar exhalan humo a la última noche de la protagonista en el país): “-¿no vuelves a casa?” “-una vez leí que el hogar no es un sitio”. La protagonista haría aquí un guiño a ese otro personaje auxiliar que ha conocido y con quien ha tenido sus roces hasta que con eso de la partida y tal terminan mostrando esa complicidad que implica al lector-espectador, que sonríe melancólico, cierra el libro y automáticamente, lo olvida."

Novelas (y noveles) sin fecha de caducidad, Hostal Proust Ediciones, 2008

Me voy al supermercado.