Mostrando entradas con la etiqueta proyectos 2011. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta proyectos 2011. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de noviembre de 2011

Impulsos

Patosa, me llamaste, cuando el salto me enredó los pies en el esparto.
No lo soy ya tanto si sólo sujeto un extremo de la cuerda. 

Suelto. 

¡Hop! Tú, ¡arriba! 
¡Baila!

[es]Red

Necesitamos una red que nos reúna y nos atrape a la vez en el mismo sitio, [puesto que] estamos solos, dando tumbos, wandering stars como aquella canción de los noventa, y esto provoca que, en la soledad funcional de nuestros cuartos funcionales, regidos por esas sombras que no queremos conocer que nos preguntan [o no] si nos ha ido bien el día y que se quedan sin respuesta, en medio de esa soledad conectemos nuestros dedos a la red y juguemos a ser y hagamos como que estamos viviendo todos juntos [todos: cualquiera que nos conozca. Cualquiera al que le suene nuestro nombre] en el paraíso de las fotografías de borrachera. Y el silencio de nuestras mesas [como] de hotel se rompe con la música y las risas de los otros, que entran en ellas para hacernos creer que no estamos tan solos como en los cuadros de Hopper. Pero lo estamos. Más aún.

lunes, 13 de junio de 2011

Avda. Rimini, 2. D. (bajando a la derecha)

 (A Francesca.) 

Veo mi reflejo en tus lágrimas mientras giramos y giramos y me pregunto si [un desmayo, algo de sangre, un tercero, un final tonto] no será lo que les ocurre al final a todos, un cuento de borrachos que se beben [a Ginebras] tontos ciegos.
Y ahora que sólo giramos y giramos en esta noche sin fin y tú sólo lloras y roncas yo me sigo preguntando, primo inútil, si de verdad necesitaste el libro para atreverte a besarme. 




martes, 7 de junio de 2011

Nudo de cuerdas (provisional)


Albergamos un miedo tan atroz a sentir que perdimos nuestro tiempo que enseguida buscamos a alguien que nos lo ocupe, a alguien en quien derogar la culpa que, a posteriori, nos embargará por haber dejado que ocurriera.

Y consagramos la vida a esa tarea de búsqueda que se detiene con alivio a cada mirada de asentimiento, de condescendencia, de interés, que convierte el juego en un presagio de descanso incierto en nuestra vida y en ese tiempo abismal que nos aterra.

sábado, 19 de marzo de 2011

Insectos de invierno

En menos de un minuto de retención de aliento Frente a la piel tierna del brazo, manos tensas, voraces [uno, dos, tres, cuatro] los picotazos del aguijón curvo. Ni siquiera sangran, sólo [testigos, señalan] ahí. 



De Instrucciones para una infancia alegre o Nunca desprecies la línea del bajo: Interior

domingo, 13 de febrero de 2011

Persevera (Acción cotiana II)

Como una grotesca mano de mortero, aferrarse la cabeza y golpear con ella el suelo, la pared, el marco de la puerta.

No, no se acalla

Se deslizarán garganta abajo los grumos de sal molida.



De Instrucciones para una infancia alegre o Nunca desprecies la línea del bajo: Interior.