miércoles, 8 de septiembre de 2010

La canción amortiguada

El equivalente práctico a la red social de hace diez días es ahora un listado de teléfonos que empiezan por 1, que aún nadie ha terminado de aprenderse y que parecen todos el mismo.


Los No Name Trio afinan entre libros. Alguien pide tres botellas de Tsingtao. Estamos aquí, perdidos, por voluntad propia, [decimos todos bien alto a quien quiera oírnos, leernos, escuchar el mantra del que se va por un tiempo], hasta que suena Caravan. Anagnórisis, de nuevo, subirse a la cadencia del acordeón, y al terminar la canción hay algo distinto en las sonrisas.

Nunca termina de hacerse de noche.


A veces, también, todo es como una de esas tiendas idénticas que venden idénticos trofeos para turistas, en rojo y dorado que debería ser gris, como el edredón de smog que va asfixiando la ciudad a medida que avanza el otoño y que terminará cubriendo Beijing de plumas heladas una vez el gobierno decida que hay que disparar al cielo.


De momento, desde el Quemador de Incienso, sólo se ve una niebla espesa, la Nada de Fantasia, que no deja ver más allá de lo inmediato.


El resto son sólo preguntas. Y quién sabe, quizá ese humo las transforme en algo distinto, allá al otro lado.

1 comentario:

Íñigo Laquerrá dijo...

"como el edredón de smog que va asfixiando la ciudad". Y seguiría hasta el final de la frase, pero prefuiero la brev

Edad.

Leo y comento, más leer que comentar.

Mentar.