martes, 24 de agosto de 2010

Yo no pedí ser tan torpe, señor Steichen o Al menos la maleta cierra bien.

Redundo disculpas:

Lo siento, pero las cámaras y yo nunca nos hemos llevado bien. Pasaría por lo contrario, a juzgar por lo mucho que me gusta hacer la Kiki de Montparnasse, pero me exhibo de forma masoquista porque no salgo bien en las fotos. Eso sí, por intentarlo que no quede. Pasarán años y seguiré sin rendirme.

Mi relación con la fotografía se puede resumir en bastantes años de muda espectadora, al principio impuesto y después ya no tanto (y me importa bastante poco eso de la esclavitud es mala pero peor etcétera etcétera). además de un par de experiencias como modelo para valientes incautos con réflex y paciencia bíblica.

Y eso se puede resumir aún más diciendo que no tengo ni puta idea de disparar la cámara digital compacta que me regalaron para que marcara con un yo estuve allí invisible todos los sitios que pisare, hollare o profanare. Me da una vergüenza horrible que algún turista sonriente me pida que le saque una foto delante de algún monumento: el pobre no podrá mostrarle jamás a su familia que él estuvo ante, pongamos, la fachada de la Universidad de Alcalá (y ellos no) porque lo que aparece en la fotografía es un aborto híbrido de alguien con bermudas ante algo que no parece ni remotamente un edificio.

El caso es que mañana me largo a otro continente (en fin, es sólo un mes, que nadie se alegre demasiado) en el que escribir y seudopublicar en mi idioma me va a ser bastante difícil, y más teniendo en cuenta que la velocidad de la conexión deja bastante que desear. Con la censura de redes sociales, blogs y buscadores varios debería ir (qué ironía más mala) más ligera de carga, pero como resulta ser al contrario tiraré de ciertos amigos de reputadas paciencias para torturarles con mails que mantengan un poco el tinglado. Lo dicho, disculpas de antemano por el desaguisado. Sólo espero que el destino haga el resto: hay cosas de China que sólo pueden describirse parpadeando con cara de laowai caída del guindo. Bendita cámara digital compacta: prometo que allí he visto Cola-Cao de naranja. Por ejemplo.

3 comentarios:

Carol dijo...

Espero que disfrutes de tu viaje al otro lado del mundo, el cola-cao de naranja quiero verlo!

Beíta dijo...

Observa que luego tendrás que contarlo cuando vuelvas
jejejje
¡Pásalo genial!
¡Un besote!

Gabriela dijo...

las mejores imágenes son aquellas que permanecen en el recuerdo. Asi que, vive, siente, y recuerda, para luego contarlo y poder, simplemente, imaginarlo! =)