jueves, 28 de enero de 2010

Trasnochar(se)

Qué fácil es enarbolar la bandera de Bukowski cuando su obra entera está publicada en Anagrama; qué fácil es hablar de parches anticonceptivos o de masturbarse cuatro veces al día sin nadie que joda con niños y gatos muertos; qué fácil ladrar o aullar a un punk del que sólo queda el nombre y algunos discos viejos, sin que a nadie se le ocurra que aún existen simpatías por el diablo.

A veces creo que necesito un enemigo.

4 comentarios:

aidanone* dijo...

Y cuando lo tengas lo echarás de más, aprovecha ahora.

svn dijo...

te sigues teniendo a ti misma

Gonzalo J. dijo...

Se tienen sin necesitarlos. El primero la consciencia del despertar por la mañana. Peor que ése, ninguno.

Silvia dijo...

Dios, tía, me ha encantado. Y lo reafirmo, es demasiado fácil masturbarse, tanto, que pierde su encanto con el tiempo.

Todos necesitamos un enemigo, pero no entiendo por qué.