sábado, 23 de enero de 2010

La utilidad de mi blog

Resulta que he vuelto por aquí. Después de unos meses en los que fui mala, muy mala para algunos, muy hija de puta para otros; unos meses en los que se me quitaron las ganas de coger un bolígrafo y me largué muy lejos a simular que vivía.

Cuando leí 2666, a mitad del verano del 2009, me di cuenta de que estaba haciendo el imbécil. Al menos con la escritura. Por eso cerré el blog. Aunque seguí haciendo el imbécil con otros aspectos de mi vida, desaparecí un mes, volví para continuar eligiendo la peor de las opciones posibles y ahora, a un par de semanas de que comience el año del tigre (aunque visto lo visto, creo que hace años que no salimos de la era de las ratas) vuelve la necesidad de escribir o más bien de exhibir a los otros lo que hago, que es más bien poco.

Esta bitácora es totalmente inútil porque yo no tengo nada que ofrecer. No escribo para ningún otro soporte (al menos de momento), mi vida es como la de tantos otros universitarios a tiempo parcial, y mi gramática de la imaginación no me da para contar una buena historia. Así que me quedan los otros, los que sí que saben, a los que cito, a los que admiro y que en la mayor parte de los casos no se quejan porque están muertos. Leerme es una forma de voyeurismo y otra opción de las infinitas que existen hoy en día para perder el tiempo.

3 comentarios:

Olga dijo...

Yo aunque no comente te leo.Yy me gusta como lo haces aunque yo no tenga ni idea de escribir.

Gonzalo J. dijo...

Te leeré, ya que tú me has leído. Además, me gusta este poso de abulia o dejadez que baña tus líneas.

Un saludo.

Alnilam ريداي dijo...

en realidad es que talvez no haz visto lo que puedes ofrecer, cada persona tiene algo distinto de otra...que va mas allá del voyeurismo...